Un colchón de hotel no trabaja como el de una casa: cambia de huésped cada dos noches, soporta pesos muy distintos, aguanta protocolos de limpieza agresivos y tiene que seguir presentable —y certificado— el día que llega la inspección. En MiColchón Profesional equipamos alojamientos y proyectos contract con colchones calculados para ese uso, desde la medición hasta el montaje.
La diferencia entre un colchón doméstico y uno de gama contract no se nota la primera noche: se nota en la número mil. El uso hotelero multiplica los ciclos de carga, alterna durmientes de complexión muy distinta y obliga a manipular la pieza a menudo para girarla, protegerla o reponerla. Un colchón que no está calculado para eso pierde firmeza por zonas y desarrolla el hundimiento central mucho antes de lo previsto. Es justo el defecto que acaba citado en una reseña.
Los equipos que montamos para alojamiento parten de núcleos de mayor densidad, con refuerzo perimetral para que el canto aguante el peso de sentarse a diario, y tejidos preparados para lavados frecuentes y funda de protección. Servimos las medidas hoteleras habituales —90, 105, 135, 150 y 180 por 190 o 200— y también medidas especiales cuando la reforma manda sobre el catálogo: buhardillas, habitaciones con una anchura imposible o camas que tienen que poder separarse en dos según la reserva.



La certificación ignífuga que pide el sector hotelero en España es la UNE-EN 597, norma europea y española que mide cómo reacciona el conjunto del colchón ante dos fuentes de ignición distintas: la parte 1 ensaya un cigarrillo encendido depositado sobre la superficie, y la parte 2 una llama equivalente a la de una cerilla. El colchón supera el ensayo cuando no propaga la combustión más allá de lo que la norma admite.
Es la referencia que aparece en los pliegos de licitación pública, en los requisitos de compra de muchas cadenas y, cada vez más, en la letra pequeña de la póliza de seguro del establecimiento. Conviene resolverlo antes de comprar: sustituir después un parque entero de colchones porque no acredita la norma sale incomparablemente más caro que pedir el certificado a tiempo.
Los modelos de gama contract que trabajamos cuentan con certificación UNE-EN 597. Dinos qué exige tu pliego y te facilitamos por escrito el certificado del modelo concreto antes de que cierres la compra.

El colchón es la mitad del equipo. La otra mitad decide si la habitación funciona: un canapé abatible convierte el hueco bajo la cama en el almacenaje que le falta a un apartamento turístico; una base tapizada con las patas bien elegidas resuelve la limpieza del suelo; un cabecero a juego cierra la composición sin tener que encargarlo a otro proveedor y cruzar los dedos con el tono.
Trabajamos también el sistema de camas gemelas unibles: dos piezas de 90 que se juntan para una pareja y se separan para dos clientes, que es lo que de verdad necesita un hotel con reservas mixtas. Y somieres de láminas o eléctricos cuando el proyecto lo pide.


Un pedido de sesenta colchones no es un pedido de uno repetido sesenta veces. Cambia el precio, cambia el plazo y cambia, sobre todo, la logística: casi ningún establecimiento puede recibir el parque completo de golpe ni tiene dónde guardarlo.
Por eso las propuestas para compra al por mayor se plantean con escalado por unidades y entrega por fases, ajustada al calendario de la reforma o a las plantas que vayas liberando. Coordinamos las entregas con tu equipo de mantenimiento para que cada tanda entre, se monte y salga el usado el mismo día, sin habitaciones bloqueadas de más.
Pásanos el listado de medidas y unidades y te devolvemos una propuesta cerrada, con precio por referencia y calendario de entregas.
Una residencia no compra descanso, compra condiciones de trabajo. La cama tiene que subir y bajar para que el personal auxiliar no se destroce la espalda, articular en las posiciones que pida cada residente y limpiarse a fondo entre ocupaciones.
Equipamos residencias y centros asistenciales con somieres articulados eléctricos, camas de altura regulable y colchones específicos para uso asistencial, en las medidas y con los accesorios —barandillas, incorporadores, carros— que marque el centro. El asesoramiento lo hacen nuestros Colchonólogos® junto a tu equipo, porque las necesidades de una planta de asistidos y una de válidos no se parecen.

En el alquiler vacacional el colchón es el elemento que más aparece en las reseñas y el que menos se mira al montar el piso. Una valoración baja por un colchón hundido cuesta muchas más noches vacías de lo que costaba el colchón bueno.
Para apartamentos turísticos y alquiler vacacional la ecuación es distinta a la del hotel: hay que sostener una rotación altísima con un presupuesto por llave ajustado y casi siempre sin personal de mantenimiento propio. Ahí funcionan las gamas de acceso bien construidas, la protección desde el primer día y el sofá cama que de verdad se puede dormir, porque en un apartamento de dos habitaciones acaba siendo la tercera.


Un proveedor de descanso serio no te empuja a una sola marca: te lleva a la que resuelve tu proyecto. Trabajamos con las grandes casas del sector —Tempur, Simmons, Sealy, Flex o Harrison Spinks, entre otras— y cubrimos desde gamas funcionales para alta rotación hasta colecciones de auténtico lujo para suites y proyectos premium.
La elección la hacemos con el método de la casa, la Colchonología®: analizar el uso real, el perfil del huésped y el presupuesto antes de recomendar nada.
MiColchón es una empresa malagueña con más de 45 años de oficio, 17 tiendas entre Málaga y Granada y casi 4.000 m² de exposición en MiColchón Sofas & Beds El Viso. Eso significa que tu proyecto no lo atiende un comercial de paso, sino un equipo que está a un rato en coche de tu establecimiento.
El transporte, el montaje, la instalación y la retirada del mobiliario usado son siempre gratuitos y los hacen equipos propios de la casa. En un hotel esa diferencia se nota: no depende de una empresa de transporte que deja los bultos en recepción y se va.
La referencia del sector es la UNE-EN 597, norma europea y española que evalúa la resistencia a la ignición del conjunto del colchón: la parte 1 con un cigarrillo encendido y la parte 2 con una llama equivalente a una cerilla. Aparece habitualmente en pliegos de licitación, en los requisitos de compra de cadenas hoteleras y en las condiciones de algunas pólizas de seguro. Los modelos de gama contract que trabajamos cuentan con esta certificación y facilitamos el certificado del modelo concreto por escrito.
Depende del nivel de ocupación, del tipo de colchón y del protocolo de mantenimiento, así que no hay una cifra única. Las señales que sí sirven son objetivas: hundimiento visible en la zona central, pérdida de firmeza en el canto, manchas que ya no salen con el protocolo de limpieza y, sobre todo, menciones al colchón en las reseñas. Podemos revisar el parque contigo y plantear una reposición por fases en lugar de una sustitución total.
Sí. Además de las medidas hoteleras estándar (90, 105, 135, 150 y 180 por 190 o 200), trabajamos medidas especiales para habitaciones abuhardilladas, espacios con anchuras atípicas o camas gemelas unibles. Es habitual en rehabilitaciones de edificios antiguos, donde el catálogo estándar no entra.
No trabajamos con un mínimo cerrado: las condiciones se plantean según el volumen, la recurrencia y el tipo de proyecto. Cuéntanos el listado de medidas y unidades y te devolvemos una propuesta con precio por referencia y calendario de entregas, sin compromiso.
Sí. El transporte, el montaje, la instalación y la retirada del mobiliario usado son siempre gratuitos y los realizan equipos propios de MiColchón. Coordinamos las entregas por fases con tu equipo de mantenimiento para no bloquear más habitaciones de las necesarias.